“Nos recomendaron hacerle un WISC-V, pero no sabemos exactamente para qué sirve”.
Esta es una duda frecuente cuando un colegio, un profesional de salud o un equipo terapéutico sugiere realizar una evaluación cognitiva. Muchas familias llegan pensando que el WISC-V simplemente entregará un número que indica “cuánto sabe” o “qué tan inteligente es” su hijo.
Pero una evaluación bien realizada puede aportar información mucho más útil. El objetivo no debería ser quedarse únicamente con un puntaje, sino comprender mejor cómo el niño o adolescente procesa la información, cuáles son sus fortalezas y en qué áreas puede necesitar mayores apoyos.
El WISC-V es una herramienta de evaluación utilizada por profesionales capacitados para explorar diferentes aspectos del funcionamiento cognitivo en niños y adolescentes. Más que pensar en él como “un test de inteligencia”, puede comprenderse como una herramienta que contribuye a construir un perfil cognitivo — y ese perfil puede entregar información relevante para comprender cómo una persona enfrenta determinadas demandas de aprendizaje.
Explora habilidades relacionadas con el razonamiento utilizando información verbal, la formación de conceptos y conocimientos adquiridos. Aporta información sobre cómo el niño comprende, organiza y utiliza determinada información expresada mediante el lenguaje.
Permite observar habilidades relacionadas con el análisis de información visual y espacial. Estas habilidades participan cuando necesitamos comprender relaciones entre formas u organizar información visual.
Explora la capacidad de identificar relaciones y utilizar el razonamiento para resolver situaciones nuevas. No se trata únicamente de lo que el niño ha aprendido previamente, sino también de cómo utiliza la información disponible para llegar a una respuesta.
Nos permite mantener información temporalmente mientras hacemos algo con ella. Por ejemplo, recordar una instrucción mientras la ejecutamos. En el contexto cotidiano y escolar, esta habilidad participa en numerosas tareas.
Entrega información sobre la rapidez y precisión con que el niño puede realizar determinadas tareas visuales sencillas. Los resultados deben interpretarse considerando el conjunto de su perfil y el contexto en que se realizó la evaluación.
Reducir toda la evaluación al Cociente Intelectual Total puede hacer que perdamos información importante. Dos niños podrían obtener resultados globales similares y presentar perfiles cognitivos muy diferentes.
- Dificultades persistentes en el aprendizaje.
- Diferencias importantes entre distintas áreas del desempeño escolar.
- Necesidad de conocer fortalezas y desafíos cognitivos.
- Procesos de evaluación clínica más amplios.
- Necesidad de orientar apoyos escolares.
- Dudas respecto del funcionamiento cognitivo del niño o adolescente.
Una devolución bien realizada debería permitir que la familia termine el proceso entendiendo mejor a su hijo:
- ¿En qué tipo de tareas muestra mayores fortalezas?
- ¿Qué demandas podrían requerirle un esfuerzo mayor?
- ¿Qué apoyos podrían facilitar su desempeño?
- ¿Los resultados ayudan a explicar dificultades que observamos en casa o en el colegio?
- ¿Es necesario continuar evaluando otras áreas?
Ningún puntaje puede resumir completamente quién es un niño. El WISC-V evalúa determinadas habilidades bajo condiciones específicas. No mide su valor personal, creatividad, sensibilidad, intereses ni todas las habilidades que utilizará a lo largo de su vida.
En Centro Sembrando Amor realizamos procesos de evaluación orientados a comprender el funcionamiento de cada niño o adolescente de manera individual. La psióloga María Ignacia Pérez realiza evaluaciones clínicas y neuropsicológicas, incluyendo instrumentos como WISC-V, WAIS-IV y ADI-R, de acuerdo con las necesidades y objetivos de cada proceso evaluativo.
Centro Sembrando Amor – Buín
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