“¿Será para psiquiatra?”
Esta pregunta aparece cuando la familia ya está cansada, preocupada o sintiendo que “algo se salió de control”. Y muchas veces viene acompañada de miedo: ¿lo van a medicar? ¿Lo van a etiquetar? ¿Es “muy grave”?
La psiquiatría infantojuvenil no es el último paso. Es una especialidad que ayuda a comprender qué está ocurriendo (a nivel emocional, conductual, del sueño, del ánimo o neurodesarrollo), descartar causas y definir un plan. A veces incluye medicación, a veces no. Lo central es: claridad + tratamiento adecuado + seguimiento.
Primero: consultar no significa medicar
Una evaluación psiquiátrica puede terminar en distintas recomendaciones:
- Solo psicoeducación y ajustes en rutina/sueño.
- Derivación o complemento con Psicología y/o Terapia Ocupacional.
- Indicación de exámenes o revisión médica si corresponde.
- Tratamiento farmacológico solo si hay criterios claros y con seguimiento.
El objetivo es mejorar funcionamiento y bienestar, no “apagar” a un niño o adolescente.
Señales que no conviene postergar
Te sugerimos considerar psiquiatría infantojuvenil si aparece uno o varios de estos puntos:
1) Deterioro evidente del funcionamiento
- Descenso sostenido en el colegio (asistencia, rendimiento o conducta).
- Conflicto familiar diario que no logra bajar.
- Aislamiento marcado o pérdida de interés por actividades.
2) Crisis emocionales intensas o muy frecuentes
- Colapsos que duran mucho, con dificultad para recuperar la calma.
- Explosiones desproporcionadas ante situaciones cotidianas.
3) Sueño muy alterado
- Insomnio persistente, despertares frecuentes o sueño no reparador.
- Impacto claro en ánimo, concentración y conducta.
4) Ansiedad severa o evitación significativa
- Evita colegio, actividades o socialización por miedo o angustia.
- Somatiza seguido (dolor de guata/cabeza) y se “bloquea”.
5) Síntomas del ánimo (decaimiento) sostenidos
- Irritabilidad constante o tristeza marcada por semanas.
- Desmotivación, fatiga, pérdida de interés o cambios bruscos.
6) Impulsividad o descontrol que pone en riesgo
- Conductas que comprometen seguridad (en casa, calle o colegio).
- Agresiones frecuentes o conductas peligrosas sin freno.
7) Sospecha/diagnóstico de neurodivergencia con alta interferencia
En TEA/TDAH u otros perfiles, la psiquiatría puede ayudar a abordar comorbilidades (ansiedad, sueño, irritabilidad, estado de ánimo) y ajustar el plan integral.
Si tu intuición te dice “esto ya no es solo una etapa” y el impacto es alto, es válido consultar. La claridad suele bajar muchísimo el estrés familiar.
Qué pasa en una primera consulta (paso a paso)
En general, la primera evaluación incluye:
- Motivo de consulta: qué preocupa, desde cuándo y en qué contextos ocurre.
- Historia del desarrollo: sueño, alimentación, hitos, escolaridad, salud.
- Funcionamiento actual: ánimo, conducta, ansiedad, regulación, relaciones.
- Entorno: familia, colegio, eventos recientes, estrés.
- Hipótesis clínicas: qué podría explicar lo observado.
- Plan: solicitud de exámenes antes del tratamiento farmacológico , recomendaciones claras, objetivos y próximos pasos.
En algunos casos se solicitan escalas, informes escolares o coordinación con el equipo interdisciplinario.
Preguntas frecuentes sobre medicación (sin mito, sin miedo)
¿La medicación cambia la personalidad?
El objetivo no es “apagar” al niño/adolescente. Cuando está bien indicada y ajustada, la medicación busca mejorar regulación, sueño, atención o ánimo para que la persona pueda funcionar mejor. Si “aplana” o genera malestar, se revisa.
¿Se puede probar primero sin medicación?
Depende del caso. Muchas veces se inicia con ajustes, psicoterapia, trabajo sensorial/ocupacional y seguimiento. En otros casos, por severidad o riesgo, puede recomendarse tratamiento farmacológico antes o en paralelo.
¿Se usa para autismo o TDAH?
La medicación no “cura” TEA/TDAH, pero puede ser útil para síntomas asociados (ansiedad, sueño, irritabilidad, atención) cuando hay interferencia significativa.
Cómo trabajamos en Centro Sembrando Amor
En CSA buscamos un enfoque integral. Según el caso, se coordina:
- Psiquiatría infantojuvenil (evaluación, diagnóstico diferencial, plan y seguimiento).
- Psicología (ansiedad, estado de ánimo, habilidades, familia).
- Terapia Ocupacional (regulación sensorial/emocional, rutinas, conducta funcional).
- Apoyo escolar (psicopedagogía/educación diferencial si corresponde).
¿Te orientamos por WhatsApp?
Si quieres, te orientamos para decidir el mejor primer paso. Envíanos:
- Edad
- Motivo principal (crisis/sueño/ansiedad/ánimo/impulsividad)
- Desde cuándo
- Impacto actual (colegio/casa/relaciones)
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es urgente consultar?
Si hay riesgo para sí mismo/a o terceros, deterioro rápido del funcionamiento, insomnio severo, crisis muy intensas o aislamiento marcado. En esos casos, conviene orientación profesional lo antes posible.
¿Ir al psiquiatra significa que “está grave”?
No necesariamente. Significa que necesitas claridad y un plan. Muchas familias consultan para ordenar el escenario y evitar que el problema se cronifique.
¿Pueden trabajar en equipo con Psicología/TO?
Sí. El enfoque interdisciplinario permite abordar regulación, emoción, conducta y contexto escolar de forma coherente.
¿La consulta incluye a la familia?
En infancia y adolescencia, la mirada familiar es clave. Se considera historia, contexto y estrategias para sostener cambios en casa.
¿Qué información conviene llevar?
Edad, motivo, evolución (desde cuándo), informes previos si existen, antecedentes médicos, y un registro breve de sueño/crisis si aplica.
